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martes, 28 de febrero de 2012

ERES LA MÁS INCOMPARABLE RAZÓN DE SER. (Narcisa Lezano Barriga)

Eres
como la más delicada 
rosa azul.
Quien vino a nacer
en nuestro jardín.
Cuando todos esperábamos
que naciera en él,
tan sólo fértiles rosas rojas.

Eres
como una estrella fugaz.
Quien vino en pleno día
a iluminar con más realismo
a nuestros humanitarios sentimientos.

Eres como el melodioso susurro
del viento del sur.
Quien vino a consolar
en el descanso del atardecer
a nuestras cotidianas tempestades.

Eres
como el verdor de la llanura;
como lo castaño del desierto;
como lo azulado del mar;
como la blancura de la cordillera.
Quien vino a embellecer a nuestra mirada,
cuando ella se torna de gris color.

Por todo ello.
Eres la más incomparable
razón de ser en nuestra existencia.
Pues, si no existieras,
seríamos como las indolentes estatuas;
cuerpos sin alma.
Dolidamente ausentes,
en nuestra propia razón de ser.

Se va ensanchando el río (Gladys May)

Gladis May

Se va ensanchando el rio
cuando por sus aguas navegas
y se hace la luna dulce
porque, en la noche te quedas.
Eres cálida caricia
el baile de los ensueños
eres la briza que hace
desborde, de luna llena.
Que bello, se hace el amor
el ansia, que el corazón anhela
cuando en emoción limpia y profunda
entre unos brazos se encuentra.

Luz María López (Lágrimas)

Foto del perfil
Se las va tragando la tierra…
¡Tan ávida de dolores está!
Y yo aquí…
Mirando el cielo caer.

Se desparraman en lutos,
rasgan la tierra y se adentran en
su vientre vociferando dolores viejos…

Hacen raíz donde finaliza su caída
laten el vacío de su propia existencia,
esos letárgicos alaridos…

Gime un pecho seco…
no amamanta siquiera las agrias
grietas de un olvido…

No laten ya los sueños…
¿A dónde has ido?
Vida....

Te amo (Edith Moncada)

Edith Moncada


Te amo dijo tan sólo con la mirada
triste bajo la mirada , no había en ella
atisbo de una respuesta, 
lo que no sabía él, era que ella era ciega
y abandonó la estancia con una lágrima.

En la ladera del mar (Yameli Urbina)

Yameli Urbina

En la ladera del mar
hay lagunas de luceros
luciernagas en el suelo
navegando en ese río
que despierta al amanecer
Sinfonía de placer
constelaciones de ambar
entre árboles y pasto
girasoles y amarantos
por canto llevan la paz
que la silente neblina
acaricia entre sus brazos
amamantando la aurora
que bosteza y desayuna
en el ombligo del día
por el sendero seguro
de la imaginación de un niño
hijo de la libertad
que perfuma su nido
hecho de pan y de cielo
con olor a lapíz y caramelo
jinetes de flor y sol
matices de la alegria

Piedrita en tu zapato (Adela Bracho)

Foto del perfil
No confundas olvido con perdón,
el olvido vino en mi genetica,
soy un cementerio de olvidos.
Seguramente porque no soy
lo suficientemente hipocrita
para decir que perdono,
nunca conseguí una explicación
lógica al perdón y no es falta de humildad,
todo lo contrario,
siempre he creido que es potestad del creador
¿quien soy yo para perdonar?
He cometido errores y los he pagado.
Como tampoco aprendí a odiar
simplemente olvido, eso si lo hago bien.
La convicción de que la vida más tarde 
o más temprano coloca a cada quien en su sitio
me da la certeza de justicia.
Asi que no quiero paz, no quiero guerra,
no quiero tregua, ni pañuelitos blancos
batiendo el aire.
A proposito ...
¿Tu quien eres?

La noche y tu nombre (Eve Violeta Piragine)


Las noches como ésta
me pierden 
en una confusión de sentidos.
Es entonces que el tiempo
me arroja 
contra aquellos momentos
donde resumimos
las ansias del universo
en un solo latido compartido
por nuestros corazones.
La sangre de la noche
comulga con mi sangre
mientras siento tu nombre
danzando, incansable,
sobre la piel de mis labios.
Y vuelvo descubrir
la amargura en lo dulce
y el dulzor en lo amargo
presintiendo la sentencia 
en la que me condeno
en las noches como ésta.
Ahora los oídos de la noche 
han vuelto a estallar 
como cristales
por la disonancia de tu nombre.
Otra vez la noche
se ha vuelto a quedar sola,
herida y sorda
por que he vuelto a pronunciar
tu nombre.

Algunas veces (Victoria López)



Algunas veces soy tan obscura
como la noche y la ausencia,
regreso sin ruido al silencio
del que nunca me deshise

En esta larga indagación
que acaba en el tiempo infinito
no logro alcanzar
el lugar que caminando esquivo

¿ y si hubiera escogido otra vida para mi?

miércoles, 4 de enero de 2012

Vida (María Cristina Resca)

Foto del perfil
Desde el alma
miro la vida,
tan efímera 
y bella,
que duele profundo
dejarla pasar.
Caminar por sus sendas,
respirar el perfume,
vivir el segundo
sin pensar en mañana,
ayuda a sentir
que el hoy es eterno.
Tiempo de goce,
de sentirla
corriendo en las venas...
vida que palpita,
que te envuelve
y cautiva...
Hechicera de los días,
los pinta cual retratos,
dejando a cada uno
la imagen que refleja...
Vida, te pido, si me oyes...
llena de colores,
plasma tu belleza,
no me quites la alegría,
enséñame a vivir...

La vida de la muerte (Jeannette Núñez Catalán)

Jeannette Núñez Catalán

Como muere la muerte, yace en mí.
Alfileres que ya no clavan.
La escalera al cielo está muy corta.
Mis zapatos siguen nuevos, mis
pies ya no los siento.
Clavé una fotografía sonriente en
un pliegue de mi alma.
Como muere la muerte.

Algunas veces (Victoria López)



Algunas veces cuando sueño
sobre la noche en mi ventana,
recuerdo como piedras calientes
entre tus dedos una paloma

nubes en mi cielo obscuro
sobre una almhoada suspiran los grillos
una monja mira en el espejo
detengo mi mano

mañana en el despetar 
de amapolas doradas y rosas negras
cubriré mi desnudo cuerpo
con sus lubricos deseos

domingo, 11 de diciembre de 2011

Romance del beso peregrino (Aleyda Cruz Espineta)


Yo le mandé un beso al sol,
y el sol lo montó a caballo.
Galopa que te galopa
sobre el lomos de sus rayos.
Yo le mandé un beso al sol.
Un beso tierno y cubano,
llevaba olor a palmeras,
a piña a ron y a tabaco.
Iba cantando una décima
y su montura espoleando
con el sombrero guajiro
batiendo risas de guano...
!Arre, caballo de azúcar,
de naranjal y guarapo...
!Sobre el lomo de la ausencia
voy a besar a mi amado!
Por horizontes desnudos
dejó su suelo antillano
y oyó tocar a las nubes
un son de guiro de guayo.
Aún sonaban los cencerros,
las claves y las maracas,
cuando el corcel trotador,
el sol, reía a carcajadas:
-A dónde vas tan contento
beso de mujer cubana?-
A dónde vas, labio trémulo,
amapola de los campos?-
Voy a esa tierra que ves
que habla lengua castellana
donde nacieron las rosas
para adornar a una santa.
Voy a esa tierra tolteca,
morena y hospitalaria
de marimbas, de mariachis,
de lagos, llanos, montañas
y de celajes cautivos
entre rebozos pintados.
De sombrero de ala ancha,
de mañanitas cantadas
de trenzas cual obsidiana
de organillos y de Bamba.
El beso, bajó del sol
y se secó las pestañas...
se le habían humedecido
porque el mar las salpicaba....
Llegó a los labios de un hombre
gallardo, azteca y tostado
y se le subió a los hombros,
a los ojos y a la cara...
El hombre palideció
y sintió sabor de cañas,
zumo que ya había exprimido
en los labios de su amada.
Se lo llevó entre sus manos
besando y retebesando....
!Algame Virgen del Cobre!
!Algame, Guadalupana!
Cuando montó de regreso
el beso de la cubana,
llevaba sombrero ancho,
llevaba traje de charro,
y entre jipíos de rancheras
venía cantando y llorando!

Romance para la tierra que amo (Olga Liliana Reinoso)

La palidez del silencio
junto a la espada del alba
es un grito sin memoria
en el sol de la garganta.
... Criatura y su deseo
con el mensaje del barro
los labios musitan tristes
la fragilidad del canto.
Ríen los enamorados
fuertes como una montaña
su casa de corazones
no es de lata ni es de plata.
Entre los bucles del bosque
el paisaje es una lágrima
y el silbo del benteveo
pinta el cielo con su pátina.
Nadie espía la alborada
no hay rencores en los ojos
y el día asume su cargo
sobre los cuernos de un toro.
Bendita sea esta tierra
que ha parido tanto brillo
aquí dejaré mis huesos
aquí nacerán mis hijos.
PatriaMujer, senos, vulva
sexo de volcán y lava
no hay cielo como tu cielo
aunque no te diga nada.
Pero te amo, terronosa
dama llena de pecados
salerosa mujerzuela
que lame mis pies atados.
Te entrego esta palma abierta
te doy mi sangre y mi entraña
copulo con tus raíces
mientras te ofrendo hasta el alma.

Primer amor (Mardy Mesén Rodriguez)