viernes, 25 de noviembre de 2011

Muchacha de cincuenta (Delfina Acosta)



Pero tus ojos tienen todavía 
la luz de las pupilas de las gatas 
que salen al encuentro de la calle. 
Y aquel plateado hilo de tu pelo 
es delicada joya, acaso sueño 
de la tiara aquella que tu amante 
te puso porque reina reclinada 
sobre su pecho fuiste en triste tarde. 
Y hay en tu voz un nido de jazmines 
que sueltan cuando el viento las sacude 
un beso de rencor y de ternura. 
Y sí, estás enamorada y abres 
tus brazos, y esta noche, estando fija 
la estrella en el oscuro firmamento, 
y atentos a un cantar los marineros, 
un largo beso morderá tu boca. 

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