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martes, 1 de noviembre de 2011

La muerte- la catrina- (Balda Torres Milán)



Tiene el sombrero adornado en cempaxúchitl amarillo….y terciopelo.
Y baila al son de la noche de los santos, de copal, y de agua bendecida.
Tiene rostro de azúcar con olor a flor de olvido, y al dolor de la nostalgia.
Viene eterna y milenaria a celebrarse a si misma entre los hombres...los mortales
A llevarse con su aire desdeñoso y lisonjero, la verdad de los ingratos, la enterrada…


Es hermana de la vida, y es la dueña de las almas que celebran sus misterios.
Y la comen en azúcar, y la cantan con sus rezos, y la vuelven su más íntimo secreto.
La veneran porque es parte de sí mismos…porque nacen con su sello, su destino, su deprecio.
Son los hombres del maíz, y de la muerte…y se llaman con los nombres de sus muertos.
Y una noche….una de tantas…los esperan, los consuelan, los reviven, y los llevan en su seno.


Tiene ella un…no se qué, que la hace tan eterna, tan perfecta y necesaria…tan etérea…
Tan silente y dolorosa, impasible, solidaria, pendenciara, soberana…inevitable, y compañera…
Es la muerte…la calaca…la catrina…la llorona…la de azúcar, la chimuela, la que no espera…
La que huele a pan de muerto, a tejocotes, a tristeza…y a desvelo…

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